Como si apenas supiera nadar

Pasó varios días creando un abismo que me ahogaba, como si apenas supiera nadar, ola tras ola me arrastraba mar adentro. Evitó roces por más pequeños que fuesen, a pesar del pasillo estrecho, y también del ático abrupto, logró no coincidir conmigo ni en el tiempo ni en el espacio.. Fue entonces cuando me di cuenta que mi ático era enorme, transformado en mar.